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Devolución gratuita como opción de pago en el checkout: cuándo compensa

Regalar la devolución a todos come margen; cobrarla a todos frena ventas. Hay una tercera vía: que el cliente decida en el checkout si paga una pequeña cuota de cobertura. Explicamos cómo calcularla, qué límites legales tiene y cómo comunicarla.

Equipo Rekire
Actualizado: 15/10/2026 6
Devolución gratuita como opción de pago en el checkout: cuándo compensa
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Las devoluciones gratuitas venden. Saber que puede devolver sin coste da confianza al cliente que duda, sobre todo en moda, calzado o productos que hay que probar. Pero cada etiqueta de devolución que regalas sale de tu margen, y en algunos sectores la tasa de devolución es alta.

Entre regalar la devolución a todos y cobrarla a todos hay una opción intermedia: ofrecer en el checkout una cobertura de devolución opcional por una pequeña cuota. Quien la paga devuelve gratis; quien no, devuelve como siempre. Vamos a ver cuándo tiene sentido y cómo plantearla bien.

Primero, lo que dice la ley

Antes de diseñar nada, conviene tener claros dos marcos distintos:

Desistimiento

En una venta a distancia, el consumidor puede desistir sin dar motivos en el plazo legal. Según la ley española de consumidores, el consumidor asume el coste directo de devolver el producto, salvo que el empresario haya aceptado asumirlo o no le haya informado de que le corresponde a él. Es decir, cobrar la devolución por desistimiento es legal si lo informas; regalarla es una decisión comercial.

Garantía legal

Si el producto llega defectuoso o no es lo que se compró, no hablamos de desistimiento sino de falta de conformidad. Ahí la reparación, la sustitución y los gastos asociados no corren a cargo del consumidor. Una cuota de cobertura no puede aplicarse a devoluciones por defecto: esas son gratuitas igualmente, con cobertura o sin ella.

Nada de casillas marcadas. Un pago adicional al principal necesita el consentimiento expreso del consumidor. Si la cobertura viene marcada por defecto y el cliente tiene que desmarcarla, no hay consentimiento válido. Tiene que ser una acción del cliente.

Cómo calcular la cuota

La cuota no debería ser un número que suena bien, sino uno que cubra lo que cuesta. La lógica es sencilla:

cuota = tasa de devolución × (coste de la etiqueta + manipulado) × (1 + margen)

Un ejemplo con números redondos: si de cada cien pedidos con cobertura se devuelven doce, la etiqueta te cuesta cinco euros y medio y la manipulación un euro, la cuota que cubre el coste ronda los ochenta céntimos; con un margen razonable, algo más. Esos números son ilustrativos: usa los tuyos.

Cuidado con un efecto: quien paga la cobertura devuelve más que la media, porque ya ha pagado por poder hacerlo y porque los que dudan de la talla son justo los que la compran. Revisa la tasa real de los pedidos con cobertura tras unos meses y ajusta.

Otras fórmulas

  • Cuota fija: la más fácil de entender para el cliente.
  • Porcentaje del carrito, con un mínimo: encaja si el coste de la devolución crece con el pedido.
  • Por reglas: distinta según país, transportista o categoría. Devolver un abrigo desde otro país no cuesta lo mismo que una camiseta a la provincia de al lado.
  • Gratis a partir de cierto importe: una forma de premiar los pedidos grandes.

Cómo comunicarlo

El cliente tiene que entender en dos segundos qué compra y qué no:

  • Qué incluye: etiqueta prepagada, reembolso, cambio o crédito de tienda.
  • Qué no incluye: no amplía el plazo legal salvo que tú lo decidas, y no afecta a los productos defectuosos, que siempre son gratuitos.
  • Cuánto cuesta, con IVA, al lado de la casilla.
  • Sin presión: nada de «¿seguro que quieres arriesgarte?». La cobertura es una comodidad, no un seguro contra un peligro.

Y en la página de devoluciones, explica las dos vías: con cobertura y sin ella. El cliente que no la compró tiene que saber igualmente cómo devolver, quién paga el envío y en qué plazo recibe su dinero. Si esa información solo aparece en el recuadro de la cobertura, parecerá que sin pagar no se puede devolver, y eso genera desconfianza y reclamaciones.

Por último, revisa que la cuota aparezca en la factura como una línea propia con su IVA, separada de los productos. Así, si hay que reembolsarla o el cliente pregunta qué pagó, no hay que reconstruir nada.

Qué ofrecer al cliente que la paga

  • Etiqueta prepagada que le llegue por correo y esté en su cuenta, sin tener que pedirla.
  • Cambio antes que reembolso: si el motivo es la talla, conservar la venta es mejor para los dos.
  • Crédito de tienda como alternativa, quizá con algo más de valor.
  • Devolver la cuota si el cliente lo agradece: algunas tiendas la reembolsan con un vale.

Qué medir para saber si compensa

  1. Cuántos clientes ven la oferta y cuántos la aceptan. Si casi nadie la compra, o el precio es alto o no se entiende.
  2. Ingresos por cuotas frente a coste de etiquetas de los pedidos cubiertos.
  3. Conversión del checkout antes y después: la cobertura no debería frenarla.
  4. Tasa de devolución de los pedidos con y sin cobertura.

Cobertura y portal de devoluciones: piezas distintas

La cobertura resuelve quién paga la devolución. No resuelve cómo se gestiona: la solicitud del cliente, la aprobación, la entrada de la mercancía y el reembolso. Si las devoluciones se piden por correo y se tramitan a mano, la cobertura añade un caso más a ese caos. Lo ideal es que el cliente abra su devolución en un portal, elija motivo y líneas, y que tú la resuelvas desde una pantalla.

Y una nota de mantenimiento: estas piezas tocan el checkout y la confirmación de pago, que es lo primero que conviene probar después de cualquier actualización de PrestaShop, del tema o de la pasarela.

Cómo resolverlo en PrestaShop

RKR Free Return añade en el checkout una cuota opcional de cobertura de devolución. La cuota se calcula fija, en porcentaje del carrito, con una fórmula basada en tu tasa real de devolución o por reglas de transportista, país, grupo, moneda y categoría, con redondeo, suelo, techo y gratuidad a partir de un importe. Quien la paga recibe una etiqueta prepagada por correo y en su cuenta, y lo compensas con reembolso, crédito de tienda o cambio. Tiene un modo de prueba solo visible para ti y estadísticas de aceptación, ingresos, coste de etiquetas y margen. RKR Devoluciones complementa con el portal: el cliente abre su devolución con cuenta o sin ella, línea a línea y con motivo, y tú la apruebas con reglas y emites el abono, el vale o el cambio desde una pantalla.

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